Deja todo y sígueme


Son interesantes algunas enseñanzas escritas en alegorías en La Biblia, tomadas de la sabiduría milenaria transmitida por guías de la humanidad en distintas civilizaciones.
“Deja todo y sígueme” se le atribuye decir a Jesús. Está explicando que en camino de elevación espiritual no hay términos medios, no hay tibieza. Los tibios no están preparados para entrar al Reino Espiritual. En otra parte señala que cuando vas de visita a una casa luego debes sacudir el polvo de los pies y continuar el camino. Una enseñanza que expresa que el ego o yo personal se deja llevar por instintos y condicionamientos propios de sus carencias, de sus frustraciones y de sus apegos. Puedes vivir necesariamente algunas experiencias y compartir algunas superficialidades, pero no engancharte con ellas. En el sendero de iniciación debes aprender a liberarte de esas prisiones para marchar hacia la realización espiritual, el único y verdadero propósito de la existencia humana en esta Tierra y que te llevará a la real libertad.

Conozco de muy cerca discípulos que dicen seguir mis enseñanzas. Tal como hay miles que siguen las enseñanzas de otro guía o siguen alguna religión. Pero, ¡atención!, casi todos siguen las indicaciones que les gustan. ¡Pero no siguen las enseñanzas que no le agradan! Esto sucede porque el ego está apegado a las programaciones mentales e instintivas primitivas. “En esto no te voy a hacer caso, Maestro”, han dicho muchas veces. La mente busca justificaciones y validaciones para mantenerse sumida en lo banal y superfluo.
Eso es la tibieza que se enseña que no sirve para crecer espiritualmente. En este aspecto, no hay dobleces ni matices. Se es o no se es. Que tú sí sea sí y que tu no sea no.
El temple se muestra cuando realizamos aquello que no nos gusta y que comprendemos es necesario para propósitos superiores. Hacer lo que nos agrada, es fácil. La puerta hacia la liberación que es la expresión espiritual en nuestra personalidad, es extraordinariamente baja y estrecha.
No adelanta mucho un estudiante que realiza una parte de la Voluntad Superior y la que cree que no le conviene o no le gusta, no la sigue. Algún día, se dará cuenta, aunque a algunos puede tomarle muchos años. Ahí descubrirá que ha perdido el tiempo.
Serval Dion-Fortune

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